Escritorio

Técnica: Madera enconchada con nácar, 245 x 119 x 54,5 cm | Fotografía: Daniel Giannoni

Comentario: Los muebles “enconchados” o “embutidos” constituyeron elementos esenciales de la decoración suntuaria virreinal. Su refinada técnica revela una evidente inspiración oriental y puede vincularse con los trabajos de laca en Corea y Japón, pero también con la prolongada tradición de taracea en concha desarrollada paralelamente en el Medio Oriente. Tales influencias hicieron suponer durante mucho tiempo que este tipo de objetos se realizaba en talleres de Filipinas, por asociárseles con el circuito comercial del Galeón de Manila. Aunque aún hoy no se ha esclarecido de manera concluyente el lugar donde se elaboraron, no cabe duda de que la mayor demanda de “enconchados” se concentró en Lima, ciudad que poseía los mejores ejemplares hasta hace unas décadas. Por ello no es difícil suponer que los “enconchados” debieron tener una presencia importante en el mobiliario original del Palacio de Torre Tagle, si bien se trata en este caso de dos piezas que ingresaron al edificio en el siglo XX, como parte de la donación efectuada por Teresa Blondet de Cisneros en memoria de su esposo, Manuel Cisneros Sánchez, canciller del Perú entre 1950 y 1955. Ambas piezas constituyen ejemplos excepcionales de la referida técnica, una de las más refinadas del mueble colonial. El procedimiento consistía, por lo general, en la aplicación de pequeñas placas de nácar sobre una superficie de madera, formando diversos motivos ornamentales que destacan en un fondo cubierto por carey. El trabajo de estas piezas, sin embargo, muestra una densa trama ornamental realizada únicamente en nácar, que lleva por realce aplicaciones de filamentos de plata entre cada pequeña pieza. Esta modalidad, que evoca la disposición de las escamas, no era frecuente en muebles de dimensiones mayores, como el escritorio. Su diseño responde a una tipología de origen inglés que empezó a difundirse en Lima hacia el último tercio del siglo XVIII. Es idéntico a otro que, a inicios del siglo pasado pertenecía a Víctor Larco Herrera, y es probable que ambos formasen pareja. Su cuerpo inferior presenta una tapa que puede volcarse y servir de mesa, sostenida por dos soportes laterales con tiradores circulares de plata. El segundo cuerpo corresponde a la alzada o estante, cerrado con puerta de dos hojas sin vidrieras, y remata en un águila bicéfala calada, detalle ornamental que remite a la antigua Casa de Austria. Al igual que en las cajas de madera trabajadas en este tipo de enconchado, el interior del mueble muestra una sencilla decoración a base de rombos, realizada en madera de dos tonalidades distintas.
Luis Eduardo Wuffarden

Bibliografía: Luis E. Wuffarden. El Arte de Torre Tagle. La colección del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Lima: Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 2016, 227-228.